EL PODER DEL ENFOQUE

Al momento de querer cambiar algo, de adquirir un hábito, lograr un objetivo o trabajar en una relación, influyen muchos factores, hay que trabajar la energía, el propósito, la disposición, miedos, etc., pero antes que nada hay que trabajar la forma en la que piensas, porque si todo lo anterior está claro pero piensas que las cosas son difíciles, piensas que no eres capaz, que no eres suficiente o que lo que quieres es algo imposible de conseguir, el propósito, la energía y el compromiso no van a ser suficientes. 


Ahora, tampoco es lo único que determina el logro, y acá es donde la mayoría de personas se confunden con el pensamiento positivo.


No se trata de negar la realidad y ver color de rosa cualquier situación externa que estés viviendo, tampoco se trata de pensar bonito y decir que todo va a estar bien y mágicamente se va a solucionar la situación.

Se trata de vivir las situaciones con más disposición, gestionar tus emociones para tener claridad mental, encontrar los detalles positivos para poder conectarte con los recursos internos y externos que están disponibles para ti, sentirte capaz y disponerte a dar lo mejor porque tienes la certeza que siempre hay algo que se puede hacer y que es posible que salga bien; de esta manera, tendrás la disposición para solucionar cualquier situación de forma más eficiente y definitivamente con menos ansiedad y sufrimiento.




Y cómo es que puedes cambiar todo a través del pensamiento?

Tu eres un cúmulo de pensamientos y sentimientos del pasado de situaciones que vas viviendo y te van "enseñando" lo que es bueno o malo; y sigues viviendo toda la vida de acuerdo a esos pensamientos que se van repitiendo una y otra vez y forman tu actitud frente a la vida, tu comportamiento. 

De acuerdo a esa actitud ya sea proactiva, reactiva, agresiva, colaboradora, etc. Te pasas la vida comprobando si todos esos aprendizajes son ciertos o no, y se forman tus creencias: "el dinero es una ilusión, no todo lo que brilla es oro, todos los hombres son iguales, hay que pensar en otros primero que en mí, no puede haber un buen final con un mal comienzo...." Esto se graba en nuestro inconsciente, no recuerdas ni qué crees ni por qué, y pasas años tomando decisiones de acuerdo a estas vivencias del pasado.

Así como esos pensamientos generaron lo positivo o negativo que vives ahora, puedes también tomar la decisión de dirigir tus pensamiento hacia lo que si quieres, por medio del pensamiento positivo para que de la misma manera cambien tus emociones, comportamientos y creencias.

¿Cómo lo haces? 

Es simple, haciendo consciencia de los pensamientos y situaciones en los que te enfocas la mayor parte de tu tiempo.

1. Mantén tu energía vital alta: cuando nuestros niveles de energía están altos, es más fácil gestionar nuestras emociones, controlar nuestras reacciones y tenemos más claridad mental para encontrar soluciones. Qué eleva tu energía?

  • Ejercicio

  • Escucha música que te emocione

  • Elige una película de comedia

  • Conéctate con la naturaleza, quítate los zapatos y pon los pies en la tierra

  • Inicia el día con una ducha de 1 minuto de agua helada

2. Trabaja en tu autoestima: la imagen que tenemos de nosotros mismos cuando es muy positiva nos da una gran seguridad y nos empodera para el logro.

  • Recuerda tus habilidades, valores y capacidades, haz una lista en un minuto y medio de los valores que reconozcas en ti, deberías llegar a 30, sobre esa meta mide que tanto te reconoces, si no terminas la lista pregunta a tu entorno sobre lo que ven en ti y complétala, mantenla visible.

  • Todos los días aprende algo nuevo: sentir que sabemos algo nuevo nos  empodera y la novedad fortalece nuestras conexiones neuronales.

  • Cambia tu lenguaje: contigo y con los otros. No generalices, no supongas, elimina el peor y el no. Al cabo de una semana notarás la diferencia en tu actitud solo cambiando tu forma de comunicarte.

3. No te enganches: cuando pensamos mucho sobre una situación cada vez vamos a identificar más aspectos negativos porque el instinto busca prepararse siempre para lo peor.

  • Si estás pensando mucho en algo siéntate a pintar un mándala, centrar tu atención en un objeto durante unos minutos, haz 5 respiraciones profundas y pregúntate qué necesitas. 

  • Cambia de ambiente, llama a alguien que te transmita energía positiva, sal a caminar escuchando música que te active.

4. Practica la gratitud: Cuando estamos en permanente agradecimiento sentimos que tenemos mucho, esto nos da inconscientemente seguridad de tener lo necesario y más para vivir lo que sea, ademas te fortalece la capacidad de ver los detalles positivos en medio de la tormenta, de encontrar los aprendizajes.


5. Práctica la consciencia plena: observa en el día tus pensamientos predominantes, escribe cada que detectes uno negativo, escríbelo, sácalo de tu sistema. Al identificarlos no solo pierden poder sino que puedes reprogramarlos.


6. Práctica la meditación: define tu el YO que quieres ser, visualízalo, conviértelo en una imagen muy nítida. Dedica unos minutos al día a respirar, visualizar esta imagen y sentir una profunda emoción de gratitud y felicidad porque ya es, porque sabes que ya es.

Tenemos cerca de 50.000 pensamientos al día, requiere de esfuerzo y práctica aprender a identificarlos y cambiarlos. Vuélvelo parte de tu rutina y será cada vez más fácil. 
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