POR QUÉ ES DIFÍCIL CAMBIAR

En consulta lo más normal es que me pregunten porqué si han hecho todo lo posible, no lograr obtener el resultado que buscan. Bueno, pues antes que analizar el para qué, hay que entender que en los seres humanos surge la necesidad de cambiar por dos razones: porque han llegado a un punto de saturación, se cansaron de sufrir por algún problema o situación, o por inspiración, se conectan con algo más grande que quieren alcanzar.


El problema es que a veces creemos que ya estamos saturados o cansados de algo pero aún nos falta, aún estamos aprendiendo, aún no nos desapegamos y si no hemos llegado a ese punto, la voluntad no se manifiesta sino que buscamos obligarnos a cuando inconscientemente no queremos.

Por el otro lado, a veces creemos estar inspirados pero en realidad queremos emprender algo por satisfacer a alguien más, por demostrar algo a otros o porque nos dicen que hagamos algo porque nos va a cambiar la vida.


Todo esto nos lleva a tergiversar el propósito final del cambio y cuando el propósito no es claro, es cómo el que no sabe para dónde va, cualquier camino le sirve y donde sea que esté ya llegó.

El segundo problema es que a las personas les pasa lo mismo una y otra vez y no entienden porque. La razón es la misma por la que no avanzamos, tenemos conflictos, nos enfermamos o no adquirimos compromisos, porque la mayoría del tiempo vivimos en piloto automático sin saber porque hacemos lo que hacemos, porque en medio del afán no nos detenemos a entender nuestro comportamiento y nuestros resultados. Siempre le digo a mis consultantes, no lo llames problema, no es un problema, es un resultado, es la reacción a una acción, necesitamos comprender esto para dejar de invertir nuestra energía en tratar de cambiar el resultado y en lugar de esto, ponernos a trabajar en lo que los causa.




De la misma forma ocurre con los cambios, iniciamos retos, dietas, procesos importantes y ni siquiera sabemos para qué,  no sabemos qué vamos a conseguir o creemos saberlo, y cuando esto no está claro, cuando el objetivo no es tangible, gráfico, real,  material, puedes estar generando cambios pero al no tener algo concreto en tus manos crees que no pudiste, que no eres capaz, te frustras y te programas a que eso que intentaste no es para ti.

Por esto, antes de iniciar un proceso de cambio, de plantearte un objetivo, piensa el para qué y asegúrate que este sea material, no efímero.

Al tener claro el para qué tendrás la voluntad, porque cuando la parte intelectual tiene una explicación y esto se une a una emoción positiva fuerte, todos tus recursos internos están a tu disposición para que ejecutes. 

Después de esto debes trabajar en tener claro qué hábitos, pensamientos, rutinas, costumbres, actividades regulares te alejan de lograrlo, porque antes de comprometerte con tu nuevo YO, debes renunciar al antiguo que no tiene lo que quieres, para esto puedes aplicar el pensamiento positivo, una de las prácticas es imaginarte que lograste lo que quieres, respirar y escuchar las excusas de tu ego: "no eres suficiente, es muy difícil, toma mucho tiempo, no soy capaz, necesito preparación, no tengo tiempo, etc."…. Ahí encuentras lo que crees sobre ti y que no te permite lograr.

Luego siéntate a reconocer tus recursos internos, en lo que eres bueno, tus valores, habilidades y destrezas, haz una lista de "50 soy bueno para...", si no la llenas, pide ayuda a tu entorno, llénala y realiza ejercicios de respiración y visualización de tu cambio.

Ahora, mantén tu energía vital alta, aliméntante, muévete y descansa,  medita y haz todo lo que eleve tu energía porque esta es la gasolina para mantener tu proceso. 

Por último, si tienes claro en tu mente lo que va a ocurrir, sabes que cuentas con los recursos, sabes qué hacer, tu propósito te mantiene enfocado a lograrlo y estás dando lo mejor de ti en cada paso, el proceso va a ser simple, y sin duda ocurrirá.
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